Del original a las reproducciones

Desde las primeras ediciones de textos científicos, se ha buscado la forma de hacer reproducibles las imágenes: miniaturas al temple sobre pergamino, impresiones xilográficas en relieve, grabados huecos, planografías… hasta llegar a la reproducción en color con la cuatricromía.

Gracias a la introducción de los sistemas fotomecánicos para la reproducción de originales, el ilustrador científico ha podido incluir el color en sus obras, lo que también conllevó la paulatina desaparición de los oficios de grabadores y dibujantes especializados.

Aún con la posibilidad de colorear las imágenes, hoy en día muchos textos continúan editando las ilustraciones técnicas a una sola tinta. Esto se debe a la mayor claridad que confiere a las estructuras y el menor coste económico de edición.

Los dibujos reproducidos conforman dos grandes grupos:
  • Tono continuo o pluma, como el que se obtiene a través de líneas, rayados, punteados, o superficies rellenas uniformemente. 
  • Gradación tonal (traducida mecánicamente a tramas de puntos por unidad de superficie), en los que la densidad determina las distintas gradaciones de un mismo color.
Ilustración con escalas tonales. Ocimum basilicum, de Italo Ahumada Morasky.
Fuente: Cabezas L, López I, Olivier JC, Campos R, Barbero M. Dibujo Científico: arte y naturaleza, ilustración científica, infografía, esquemática. Dibujo y Profesión 4. Ed Cátedra, 2016, Madrid.