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Francisco Hernández (1514/17-1578)



Lámina IX (Im. 22) "Tomátl", "Tzopílotl", "Tlaolli" i "Ocelotl"
Francisco Hernández fue un médico, ornitólogo y botánico español que vivió entre los años 1514/17 y 1578. Después de estudiar medicina y cirugía en la Universidad de Alcalá, mostró una gran predilección hacia la botánica y las plantas medicinales.

El año 1570 llegó a las Américas -por encargo de Felipe II- para de identificar e ilustrar las prácticas medicinales locales, así como la plantas utilizadas en los remedios. Eso condujo a Francisco Hernández a identificar y topografiar una enorme cantidad de nuevas especies animales y vegetales, llegando a tener una gran colección de ilustraciones de la fauna autóctona que se recogió en una obra publicada póstumamente.

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Francisco Hernández va ser un metge, ornitòleg i botànic espanyol que va viure entre els anys 1514/17 i 1578. Després d’estudiar medicina i cirurgia a la Universitat d’Àlcalà, va mostrar una gran predilecció cap a la botànica i les plantes medicinals.

L’any 1570 va arribar a les Amèriques -per encàrreg de Felip II- per tal d’identificar i il·lustrar les pràctiques medicinals locals, així com les plantes utilitzades en els remeis. Aixó va conduir a Francisco Hernández a identificar i topografiar una enorme quantitat de noves espècies animals i vegetals, arribant a tenir una gran col·lecció d’il·lustracions de la fauna autòctona que es va recollir en una obra publicada póstumament.


+ info: https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Hern%C3%A1ndez_de_Toledo

Del original a las reproducciones

Desde las primeras ediciones de textos científicos, se ha buscado la forma de hacer reproducibles las imágenes: miniaturas al temple sobre pergamino, impresiones xilográficas en relieve, grabados huecos, planografías… hasta llegar a la reproducción en color con la cuatricromía.

Gracias a la introducción de los sistemas fotomecánicos para la reproducción de originales, el ilustrador científico ha podido incluir el color en sus obras, lo que también conllevó la paulatina desaparición de los oficios de grabadores y dibujantes especializados.

Aún con la posibilidad de colorear las imágenes, hoy en día muchos textos continúan editando las ilustraciones técnicas a una sola tinta. Esto se debe a la mayor claridad que confiere a las estructuras y el menor coste económico de edición.

Los dibujos reproducidos conforman dos grandes grupos:
  • Tono continuo o pluma, como el que se obtiene a través de líneas, rayados, punteados, o superficies rellenas uniformemente. 
  • Gradación tonal (traducida mecánicamente a tramas de puntos por unidad de superficie), en los que la densidad determina las distintas gradaciones de un mismo color.
Ilustración con escalas tonales. Ocimum basilicum, de Italo Ahumada Morasky.
Fuente: Cabezas L, López I, Olivier JC, Campos R, Barbero M. Dibujo Científico: arte y naturaleza, ilustración científica, infografía, esquemática. Dibujo y Profesión 4. Ed Cátedra, 2016, Madrid.
 

Juan de Ortega (1480-1568)


Pie de foto: Lámina II (im. 46)

Esquemas relativos al sistema de Juan Ortega para la extracción de raíces cuadradas (solo la parte de debajo a la izquierda, las otras ilustraciones son anónimas y se refieren a cálculos matemáticos diversos- tablas astronómicas, etc). Esquemes relatius al sistema de Juan de Ortega per a l'extracció d'arrels quadrades (només la part de sota a l’esquerra, les altres il·lustracions són anònimes i es refereixen a càlculs matemàtics diversos -taules astronòmiques, etc).


Juan de Ortega es un ejemplo de matemático español de la primera mitad del siglo XVI. Nacido en Palencia, ingresó en la orden de los domicianos y fue profesor de matemáticas a caballo entre las Españas y los Reinos de Italia.


Entre sus obras, destaca el Tratado subtilissimo de Arismetica y Geometria, una obra escrita con finalidades esencialmente pedagógicas y prácticas, la cual ha despertado interés en muchos historiadores de la ciencia por los valores obtenidos en la extracción de raíces cuadradas que figuran en el último capítulo del libro, dedicado a la descripción de las reglas prácticas de geometría.


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Juan de Ortega és un exemple de matemàtic espanyol de la primera meitat del segle XVI. Nascut a Palència, va ingressar a la ordre dels domicians i va ser professor de matemàtiques a caball entre les Espanyes i els Regnes d’Itàlia.


Entre les seves obres, destaca el Tratado subtilissimo de Arismetica y Geometria, una obra escrita amb finalitats essencialment pedagògiques i pràctiques, la qual ha despertat interés en molts historiadors de la ciència pels valors obtinguts en l’extracció d’arrels quadrades que figuren en l’últim capítol del llibre, dedicat a la descripció de les regles pràctiques de geometria.

Técnicas tradicionales de dibujo científico

En muchas ocasiones, los avances tecnológicos persiguen acercarse a las técnicas predigitales, imitando su efecto visual e incluso los accidentes y características más sutiles, que aportan calidez y autenticidad al dibujo.

Las primeras fases de un dibujo elaborado se realizaban con instrumentos sencillos de trazo: punta de plata, tinta aplicada con pluma de ave o de caña, lápices de sanguina, carbón, plomo o sepia. La llegada del grafito a mediados del siglo XVII, junto con las acuarelas, que aportan sombreado y color, cambiaron un poco las reglas. El trazado a lápiz constituye, aún hoy, la base del proceso, aunque las herramientas y técnicas usadas en la elaboración posterior dependerán, fundamentalmente, de la finalidad del dibujo y de cómo será reproducido.

La pintura al óleo ha sido escogida, de forma excepcional, para representaciones de gran formato, como los cuadros anatómicos, de especies botánicas o zoológicas, o naturalezas muertas. Entre los fondos del Museo Nacional de Ciencias Naturales se ha hallado un cuadro al óleo de grandes dimensiones (105 x 209 cm), encargado por Carlos III al pintor Francisco de Goya. Este retrata al oso hormiguero hembra que le habían regalado al monarca.

La osa hormiguera de su Majestad, lienzo atribuido a Francisco de Goya, pintado hacia 1776.



Fuente: Cabezas L, López I, Olivier JC, Campos R, Barbero M. Dibujo Científico: arte y naturaleza, ilustración científica, infografía, esquemática. Dibujo y Profesión 4. Ed Cátedra, 2016, Madrid.



Manuel Dies (Primera mitad del siglo XV)

Lámina I. Correspondencias zodiacales en el cuerpo del caballo
Làmina I. Correspondències zodiacals amb el cos del cavall

Manuel Dies fue un caballero - además de escritor y veterinario- a quien se le atribuye el libro -ordenado por Alfonso V, escrito en lengua catalanay publicado en Zaragoza el año 1495- Llibre de l'Art de Menescalia, donde se puede encontrar una recopilación de información sobre veterinaria equina extraída de profesionales del ejercicio, citas de textos clásicos y referencias a él de textos contemporáneos.

Su vida y obra se desarrolló mayoritariamente en la ciudad de Valencia -aunque algunas fuentes marcan su lugar de nacimiento como Catalayud-. Participó como caballero en las Cortes Valencianas de 1417 y 1418, y gracias a sus dotes militares, consiguió ser mayordomo del rey Alfonso V el Magnánimo y le fue entregado su castillo de Alpont, así como la Alcaldía de la Vall d’Uixó en sustitución a Jordi de Sant Jordi.

En la imagen podemos ver correspondencias zodiacales en diferentes partes morfológicas de un caballo.
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Manuel Dies fou un caballer -a més d’escriptor i veterinari- a qui se li atribueix el llibre -ordenat per Alfons V, escrit en llengua catalana i publicat a Saragossa l’any 1495- Llibre de l'Art de Menescalia, on es pot trobar un recull d’informacions sobre veterinària equina extretes de professionals de l’exercici, cites de textos clàssics i referències a ell de textos contemporanis.

La seva vida i obra es va desenvolupar majoritàriament a la ciutat de València -tot i que algunes fonts marquen el seu lloc de naixement com a Calatayud-. Va participar com a caballer a les Corts Valencianes de 1417 i 1418, i gràcies als seus dots militars, va aconseguir ser majordom del rei Alfons V el Magnànim i li va ser entregat el castell d’Alpont, així com l’Alcaldia de la Vall d’Uixó en substitució a Jordi de Sant Jordi.


En la imatge podem veure correspondències zodíaques en diferents parts morfològiques d’un caball.

¿QUIÉN ILUSTRABA LA CIENCIA?

Grabado de Antonio Salamanca, el dibujo pudo ser de Gaspar Becerra. Figura anatómica desollada

¿QUIÉN ILUSTRABA LA CIENCIA?

Cuando hablamos en general de Historia (y en concreto de Historia de la Ciencia) es más que probable que la primera imagen que nos venga a la cabeza sean retratos de grandes “científicos”, es decir, representaciones de aquellos prohombres que consiguieron “(re)evolucionar” el conocimiento establecido a partir de sus ideas. Einstein, Galileo, Aristóteles, Lavoisier, Kepler, Darwin, Mendel, Curie… Son sólo algunos de los nombres que nos pueden venir a la cabeza. Y con ellos (sí, mayoritariamente con “ellos”) encontramos sus ideas, extraídas de “mentes brillantes”, ideas recogidas en memorables libros como “Al-Magesto” de Ptolomeo o el “Philosophiæ naturalis principia mathematica” de Newton.

Pero si nos centramos sólo en esta pequeña parte de la ciencia, nos olvidamos de la gran riqueza que ella misma contiene: La Ciencia. La Historia Natural. La Filosofía… El conocimiento ha necesitado de muchas voces para poder transmitirse, de diferentes profesionales que han ido aportando su grano de arena para que la gran construcción que la ciencia representa a día de hoy haya llegado como lo ha hecho.

Nos queremos centrar en uno de estos colectivos. Personas a las que que la historia no les ha dado el protagonismo de las primeras páginas, pero que sin su esfuerzo, sin su dedicación y sin su talento, muy difícil habría sido -por no decir imposible- la transmisión y co-producción de conocimiento: los Ilustradores de la Ciencia. Para hacerlo, nos ayudaremos en gran medida del enorme trabajo realizado por José Maria López Piñero, uno de los pioneros de la Historia de la Ciencia en el Estado y un gran entendedor de cómo de importante es dar visibilidad a la ilustración dentro de la narrativa de la Historia de la Ciencia. Su libro “El grabado en la ciencia hispánica” ha sido uno de los pilares de este proyecto. Por lo tanto, queremos dedicar -en gran en parte- estos posts a su memoria.

Estos ilustradores, muchas veces anónimos, procedían de diferentes campos profesionales para completar o producir un conocimiento en el mundo de la ciencia. Arte y ciencia, por lo tanto, unidos. Dos mundos que en el imaginario colectivo se consideran a años luz, entrelazados. Puede sorprender, pero si seguimos leyendo, si seguimos indagando, si seguimos pensando, veremos que no se puede entender el uno sin el otro. ¿O es que quizás no encontramos perfiles como Leonardo de Vinci que lo confirman?

Pero no nos quedemos otra vez en la superficie de los nombres, profundicemos algo más. Es evidente que una de las maneras más eficaces de hacer circular el conocimiento es mediante los libros que lo recogen. Sólo hay que ver la relación que tuvo la salida de la imprenta en Europa con la explosión exponencial de transmisión de conocimiento. Miles de libros editados, esparcidos por todos los rincones de Europa (y el mundo, que poco a poco se iba “abriendo”). Pero estos libros… ¿Sólo tenían textos? ¿Sólo letras?

Es fácil darse cuenta de que los libros “científicos” (no se puede hablar siempre de ciencia a lo largo de la historia) tenían que ser completados por dibujos, ilustraciones y grabados. ¿O es que alguien se puede imaginar la descripción anatómica de algún órgano sin un dibujo? ¿El anuncio de nuevas especies descubiertas en las Américas sin alguna ilustración de cómo eran? ¿La descripción del mundo microscópico sin grabados de lo que se veía a través del ocular? ¿O la construcción de algún aparato quirúrgico, de algún horno o de instrumentos químicos sin un dibujo detallado de las diferentes piezas?

Dejemos, pues, que esta parte más escondida de la ciencia salga a la luz, y descubramos con ella quiénes fueron las personas que consiguieron reproducir de la manera más precisa posible la ciencia en dibujo: ¡la Ilustración Científica!

Referencias: López Piñero, J. M. (1987), El grabado en la ciencia hispánica. (Madrid: CSIC)
Grabado de Federico Kraus, dibujo de F. Díaz Carreño: Urotropis platensis, Espada. Litografía de Martínez, dib. por Ignacio Bolívar Urrutia: Ortópteros ibéricos de los géneros Pycnogaster y Ephippiger


QUI IL·LUSTRAVA LA CIÈNCIA?


Quan parlem en general d’Història (i en concret d’Història de la Ciència) és més que probable que la primera imatge que ens vingui al cap siguin retrats de grans “científics”, és a dir, representacions d’aquells prohoms que van aconseguir “(re)evolucionar” el coneixament establert a partir de les seves idees. Einstein, Galileo, Aristòtil, Lavoisier, Kepler, Darwin, Mendel, Curie… Són només alguns dels noms que ens poden venir al cap. I amb ells (sí, majoritàriament amb “ells”) trobem les seves idees extretes de “ments brillants”, idees recollides en memorables llibres com “Al-Magesto” de Ptolomeu o el “Philosophiæ naturalis principia mathematica” de Newton.

Però si mirem només aquesta petita part de la ciència ens estem deixant la gran riquesa que ella mateixa conté: La Ciència. La Història Natural. La Filosofia… El coneixement ha necessitat de moltes veus per poder transmetre’s, de diferents professionals que han anat aportant el seu gra de sorra perquè la gran construcció que la ciència representa a dia d’avui hagi arribat com ho ha fet.

Ens volem centrar en un d’aquests col·lectius. Persones que la història no els hi ha donat el protagonisme de les primeres pàgines, però que sense el seu esforç, sense la seva dedicació, sense el seu talent, molt dificil hauria sigut -per no dir impossible- la transmissió i co-producció de conixament que hi ha hagut: els Il·lustradors de la Ciència. Per fer-ho, ens ajudarem en gran manera de la enorme feina realitzada per José Maria López Piñero, un dels pioners de la Història de la Ciència a l’Estat i un gran entenedor de com d’imporant és donar visibilitat a la il·lustració dins de la narrativa de la Història de la Ciència. El seu llibre “El grabado en la ciencia hispánica” ha sigut un dels pilars d’aquest projecte. Per tant, volem dedicar -en gran en part- aquests posts a la seva memòria.

Aquests il·lustradors, moltes vegades anònims, han vingut de diferents camps professionals per completar o produir un coneixament en el món de la ciència. Art i ciència, per tant, units. Dos móns que en l’imaginari col·lectiu es consideren a anys llum, entrellaçats. Pot sorprendre, però si seguim llegint, si seguim indagant, si seguim pensant-hi veurem que no es pot entedre l’un sense l’altre. O que potser no trobem perfils com Leonardo de Vinci que ho confirmen?

Però no ens quedem un altre cop en la superfície dels noms, aprofundim una mica més. És evident que una de les maneres més eficaces de fer circular el coneixement és mitjançant els llibres que el recullen. Només cal veure la relació que va tenir l’eixida de la impremta a Europa per la explosió exponencial de transmissió de coneixement. Milers de llibres editats, escampats per tots els racons d’Europa (i el món que poc a poc s’anava “obrint”). Però aquests llibres… Només teníen textos? Només lletres?

És fàcil adonar-se que els llibres “científics” (no es pot parlar sempre de ciència al llarg de la història) havien d’estar completats per dibuixos, il·lustracions i grabats. O és que algú es pot imaginar la descripció anatòmica d’algun òrgnan sense un dibuix? L’anunci de noves espècies descobertes a les Amèriques sense alguna il·lustració de com eren? La descripció del món microscòpic sense grabats de què es veia a través de l’ocular? O la construcció d’algun aparell quirúrgic, d’algun forn o d’instruments químics sense un dibuix detallat de les diferents peces?

Deixem doncs que aquesta part més amagada de la ciència surti a la llum, i descobrim amb ella qui van ser les persones que van aconseguir reproduir de la manera més precisa possible la ciència en dibuix: la Il·lustració Científica!



Referències: López Piñero, J. M. (1987), El grabado en la ciencia hispànica. (Madrid: CSIC)

Illustraciencia publica su Anuario 2016

Lo que empezó siendo una pequeña idea, se ha convertido en una plataforma que reúne tanto a científicos artistas como a artistas científicos con un objetivo en común: divulgar ciencia a través de la ilustración.

Illustraciencia publica hoy su primer Anuario. Queremos compartir con vosotros todas las actividades, cursos, talleres, exposiciones y charlas que hemos realizado a lo largo del 2016. Cada vez que creíamos haber terminado de redactarlo y maquetarlo, nos dábamos cuenta de que faltaba una entrevista por añadir, una publicación más, otro medio de comunicación que mencionar… ¡Y es que hay tanto trabajo detrás! Nos hace mucha ilusión ojear el apartado “datos” y ver cómo ese trabajo se traduce en números que crecen año tras año.

Queremos dar las gracias a todos aquellos que han colaborado con nosotros y que nos han ayudado a crecer difundiendo o financiando nuestro trabajo. Y, obviamente, a todos los participantes del certamen, al jurado profesional y a nuestros seguidores. Vosotros sois el pilar que sostiene esta comunidad.

El año 2017 no será para menos. ¡El blog seguirá publicando, las redes sociales notificando y vuestros dibujos, inundando la web! Planearemos nuevas actividades (ya hay un curso en marcha al que os podéis inscribir), crearemos nuevas publicaciones y continuaremos transmitiendo el conocimiento científico a la sociedad con mucho arte.

En definitiva, seguiremos trabajando con gran ilusión, manchándonos las manos con tinta y pinturas, llenando la ciencia de color. La ayuda siempre es bienvenida, y esperamos seguir contando con vosotros y con todo aquél que quiera unirse a nuestra travesía.

¡Saludos y mucha tinta!


Anuario 2016 Illustraciencia

Ilustrando la ciencia. Curso intensivo de ilustración científica.

ILUSTRANDO LA CIENCIA es un curso intensivo de ilustración científica que se realizará en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). Se divide en dos módulos que se pueden realizar de manera independiente o conjunta. Miquel Baidal, coordinador de Illustraciencia, y Clara Cerviño, bióloga e ilustradora científica, compartirán sus experiencias y te ayudarán a sintetizar imágenes y a usar técnicas de dibujo para realizar tus propias ilustraciones científicas.




El módulo A (7 - 8 abril, 16:00h - 20:00h) es un curso de introducción a la ilustración científica dirigido a todos aquellos amantes del dibujo y la naturaleza. Durante estos dos días se explicará cómo bocetar mediante la observación y descomposición geométrica de las diferentes partes de plantas y animales, utilizando modelos físicos de dentro y fuera del museo así como material gráfico de apoyo dentro del aula. Para completar el módulo se realizará una visita guiada a la colección del MNCN. Materiales no incluidos.


El módulo B (10 - 14 abril - 16:00h - 20:00h) es un curso diseñado para aquellos interesados en el mundo de la ilustración científica y durante el cual se proporcionarán las herramientas necesarias para la creación de ilustraciones profesionales. Cada participante trabajará con una especie, aplicando las diferentes técnicas en función de las partes de la misma (grafito, tinta y acuarela) para obtener finalmente, una composición resumen en la que se reflejen las características de dicha especie. Entre todos se creará una publicación online en la que aparezcan todos los trabajos. Se trabajará en el aula utilizando diferentes fuentes de documentación y referencias. Cada alumno dispondrá de un dossier con toda la información del curso: explicaciones teóricas, ejercicios y bibliografía. Para finalizar el curso se organizará una mesa redonda donde varios ilustradores mostrarán su trabajo y explicarán sus experiencias como profesionales de la ilustración científica. Los materiales incluidos en la matricula son: papeles para acuarela, lápiz y tinta, rotuladores de punta milimetrada 0,1 y materiales para Scratchboard (láminas y cuchillas).




Matrículas
Módulo A          60€    
Módulo B        230€  
Módulo A+B   250€     

Descuentos
-10% Participantes de Illustraciencia
-10% Exalumnos de cursos organizados por Illustraciencia
-10% Matrículas pagadas antes del 1/02/2017


Contacto
Clara Cerviño 607 514 247  -  Miquel Baidal 687 970 004



Mónica Cisneros: “subir al cerro” y encontrar inspiración

Por: Miriam Rivera Iglesias

Esta historia comienza en el centro de México, en la Ciudad de Querétaro, rodeada de montañas y cuatro pueblos mágicos. En el marco de una asignatura llamada “Biotecnología aplicada al arte”, una joven estudiante descubría que existían formas de relacionar los diferentes campos de la ciencia y el arte…
            Corría el año 2005. Mónica Cisneros recogía su título en Administración por la Universidad Autónoma de Querétaro. Era una chica intrépida que disfrutaba de su tierra y las maravillas naturales y culturales que esconde. Ahora, liberada de tanta carga estudiantil, quizá tuviese más tiempo de explorarla a conciencia. Y con eso quiero decir que amarró el palo de senderismo y se calzó las botas, lista para “subir al cerro”, como dicen en México.
            Mónica siempre se había deleitado recorriendo caminos entre montañas por todos los Estados de México: la Mitra en Oaxaca, el Batán en Querétaro, el Huanumo en Puruándiro, dentro del Estado de Michoacán… Sus visitas a otros países no podían ser menos. También visitó el páramo El Verjón, en Colombia. La magia de estos lares calaría de una forma muy especial en el interior de Mónica, como veremos más adelante.
            En Unam Campus Juriquilla, México, Mónica tuvo la oportunidad de asistir a una visita guiada por los laboratorios. En particular, le llamó la atención la investigación de un neurólogo que observaba las neuronas en un microscopio enorme y las trazaba. Todo su cubículo estaba cubierto de hermosos dibujos, fruto de su investigación. Junto a sus travesías por los montes, este fue el primer acercamiento de la joven al mundo de la ilustración científica.
En el 2010, Mónica ingresaba en la Facultad de Bellas Artes y se especializaba en Artes Visuales para, en el 2014, realizar un intercambio con la Universidad de Santiago de Compostela. Su intención pasó a ser la de vincular el arte y la ciencia para contribuir a su difusión en su hogar, México, sin excluir las experiencias que le ofrece la vida. Para ello se armó con acuarelas y tinta china, y comenzó a ejercer como docente en artes en un colegio particular.

            En su travesía, Mónica ha participado en diversas exposiciones colectivas, ya fuesen de fotografía, grabados, pintura, tallas de madera o esculturas de metal. Ha ganado el 2º premio de fotografía en un concurso organizado por la Alianza Francesa y el 1º en el concurso fotográfico dedicado a la cultura Beatles. En 2015 colaboró en el proyecto de las Fincas “Pintura Mural Interior de una Capilla”, a cargo de Sebastián Huerta, y en agosto del mismo año, participó en el Festival “a la MAMA”, dedicado a reivindicar el cuidado de la Tierra.
            En 2016, Mónica, bajo el pseudónimo de Cira Cira Cis, presentó su exposición de ilustración científica en el Centro Cultural Tejeda, el 9 de noviembre. Los comentarios acerca de su obra han sido favorables, pero aún queda trabajo por hacer. Aunque la respuesta del público y la difusión por parte de Illustraciencia fue continua, ¡queremos llegar a mucha más gente!

            - Mi trabajo, el de otros artistas y el de “Yo Ilustro la Ciencia” crea una plataforma que muestra la importancia de detenerse para advertir aquello que pasa desapercibido en la naturaleza. La ilustración científica es una herramienta por la que espero que la gente se interese y que sirva para que dejemos de vernos como el centro del mundo. Debemos entender que existen maravillas más allá de nosotros mismos y nuestro ritmo cotidiano, y que formamos parte de un tejido en que cada ser vivo es fundamental para guardar el equilibrio.
Según Mónica, la ilustración científica puede ayudarnos a entender que existe un legado por parte del mundo que nos rodea. Todas las formas de fauna y flora son inspiración. Inspiración como la que siente cuando, otra mañana más, se prepara para “subir al cerro”.   


*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) .

Alba Noguera Carol: la nena que estimava els goril•les


- A ver… “La vaina de mielina de las neuronas hace que éstas transmitan el impulso nervioso más rápidamente…” ¿Y esa vaina cómo es? Mmm, aquí hay una foto. Pues yo no veo nada… Buscaré un dibujo… ¡Aaah, es esto! Vale, vale, con el dibujo se ve mucho mejor. Buf, con la foto hay que tener una imaginación para verla…
Durante la carrera de Biología, Alba Noguera veía claramente que, en asignaturas como histología, fisiología o botánica, la ilustración es una herramienta indispensable para completar la teoría. Aunque se pueden usar fotografías como soporte, las ilustraciones siempre destacarán más esos detalles que suelen pasar desapercibidos.
Ya desde niña, Alba dibujaba todo tipo de animales, aunque los primates eran sus predilectos. No es que supiese qué era la ilustración científica, pero sí intuía, a medida que crecía, que era capaz de transmitir ciertas ideas o conocimientos con cada dibujo que realizaba. Incluso ella misma aprendía cosas nuevas, y eso le encantaba.
Con el tiempo, Alba iba experimentando con nuevas técnicas como el pastel, la acuarela, los lápices de colores, el óleo o el grattage, a la vez que iba perfilando su metodología. Todo de forma autodidacta. Sus dibujos adquirían más y más valor:
- Antes de empezar una ilustración tengo que visualizar qué técnica usaré. Si quiero dar sensación de realismo, utilizaré el pastel. ¿O quiero algo más detallado? Mmm, entonces mejor acuarela. Quiero que mi ilustración parezca realista, pero sin que pierda la esencia de un dibujo. Vale, ya lo tengo claro. Vamos a documentarnos, que ya he preparado los libros y las fotos que necesito. Empiezo los primeros trazos…
En ocasiones como esta, su madre abre la puerta de la habitación de Alba. Ya sabe que lleva horas ahí metida, con la nariz entre las láminas y los dedos manchados con más pigmentos de los que existen.
- ¿Qué tal, Alba? ¿Ya estás dibujando?
- Sí, pero aún no termino. Es que mira, ¿ves? El ojo de este pájaro no acaba de gustarme. Tengo que hacerlo de otra forma.
- Tú siempre tan perfeccionista.


Alba ya es una joven de 31 años, bióloga, profesora y madre de un remolino de dos años y medio y una pequeña de 11 meses. Hasta hace poco, sus ilustraciones no habían salido de la carpeta que enseñaba a sus familiares y amigos, pero en el 2014 pudo realizar su primer proyecto profesional relacionado con la ilustración científica: nada menos que un mural de 70 metros cuadrados donde se reunía toda la fauna, flora, recorrido y estructura de la vida de un río, tanto dentro como fuera del agua.
Posteriormente, también publicó su primer álbum ilustrado para niños: “La nena que estimava els goril·les” ‒ ¿recordáis qué animales dibujaba más de pequeña? ‒. En él se narra una tierna historia de amistad entre una niña y un gorila, a la vez que conocemos a esta especie en peligro de extinción. Parte de los beneficios fueron destinados a dos proyectos: “Ajuda’ls a Créixer”, de la Fundación Pere Tarrés, enfocado a niños en riesgo de exclusión social, y a la iniciativa de la Fundación Mona por la rehabilitación de primates maltratados.

El 15 de noviembre de 2016, Alba inauguraba su exposición de ilustración naturalista en la Biblioteca Sagrada Familia de Barcelona, en el marco del ciclo “Yo Ilustro la Ciencia”. Esto le ha permitido dar a conocer parte de su trabajo, lo que siempre da pie a que a alguien le guste y así se abran algunas puertas. Sin embargo, Alba destaca que la clave es pasar horas con el pincel o el lápiz en la mano, aprender, documentarse, ser consciente y perseverante, aunque suene tópico.
- Illustraciencia hace una labor extraordinaria divulgando ciencia a través de la ilustración y múltiples actividades, como el ciclo “Yo Ilustro la Ciencia”.
- ¿Cómo crees que puede beneficiar la ilustración científica a la sociedad, Alba?
- La ilustración científica, a diferencia de otros tipos de ilustración, tiene como finalidad informar. En la mayoría de manuales que tratan aspectos científicos, las explicaciones vienen acompañadas de ilustraciones para facilitar la comprensión del contenido. Una imagen vale más que mil palabras, y eso facilita la comprensión de determinados procesos o conceptos, ya sea porque son difíciles de entender, cuestan de imaginar o el texto se nos hace monótono. Es en este aspecto donde la sociedad puede verse más beneficiada por la ilustración científica, ya que les permite acceder a conocimientos científicos de una forma muy amena y completa. Por ejemplo, recuerdo una vez en la carrera, cuando estudiaba la transmisión nerviosa de las neuronas…


*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).



Marta Chirino: la artista que se enamoró de la botánica


Marta Chirino era una niña de 12 años a la que le encantaba dibujar, modelar, cantar, bailar… en definitiva, todo aquello que tuviese que ver con las artes. No era de extrañar, pues la pequeña había nacido en el seno de una familia de artistas madrileños. Sin embargo, pronto chocaría con el mundo de la ciencia y lo integraría como parte de su identidad.
- ¡Ala! ¡Si las plantas tienen nervios!
Cuando Marta descubrió este hecho, no pudo evitar comenzar a dibujarlos. Lo hacía siempre que tenía ocasión. Básicamente, era un fenómeno que le fascinaba. Incluso eligieron un primer grabado que ella misma había elaborado y lo expusieron en el colegio durante las Navidades.
Los nervios vegetales fueron sólo el primer paso. Marta crecía a la vez que observaba en detalle la naturaleza, cuya belleza admiraba cada vez más. Eso le llevó a estudiar Biología en la Universidad Autónoma de Madrid, donde se vio bien rodeada de libros de botánica que no hicieron más que alimentar su pasión. Fue entonces cuando, recuperando a la artista que llevaba dentro, decidió que dedicaría su vida a dibujar plantas. Lo haría no sólo desde el punto de vista del conocimiento, sino desde la emoción que le despertaba su belleza. Comenzaba entonces, otra etapa de su viaje:
- Buf, qué nervios… ‒ Los de Marta, no los de las plantas.
Una vez terminada la carrera, y equipada con determinación y entusiasmo, nuestra bióloga aterrizaba en el Real Jardín Botánico de Madrid, donde fue recibida por su director, Santiago Castroviejo. Allí tuvo la suerte de formarse como ilustradora científica bajo órdenes de varios investigadores, en especial del Dr. Santos Cirujano, experto en Flora Acuática.

En sus ilustraciones naturalistas, Marta utiliza un estilógrafo 0.1 sobre papel poliéster, siendo especialista en tinta y grafito. En su vertiente más artística, realiza dibujos a lápiz en papel apergaminado. Además, en sus últimas creaciones, ha incorporado una tercera dimensión usando varios papeles ‒ ¡Vaya forma de sacar partido a las láminas! ‒.
Llegado el 12 de noviembre de 2016, una Marta Chirino algo más mayor inauguraba su exposición de dibujo científico en la Galería Lucía Mendoza, dentro del ciclo de actividades “Yo Ilustro la Ciencia”. El evento ha tenido una excelente acogida, y la autora está muy satisfecha:
- Agradezco de todo corazón a “Yo Ilustro la Ciencia” la difusión de mi obra, así como a la Galería y al Real Jardín Botánico de Madrid. Espero que la gente siga visitando la exposición y disfrute de ella.


Según Marta, una iniciativa como “Yo Ilustro la Ciencia”, que apoya a los ilustradores naturalistas, contribuirá a que el dibujo científico sea una realidad para tantos amantes de éste género obligados a buscar apoyo fuera de nuestras fronteras.
- Sin duda, cualquier esfuerzo por difundir la ilustración científica dará sus frutos. Puedo ver cómo la ilustración despierta el interés por la ciencia en los cursos que imparto y la gente que me escribe desde España y otros países.
Marta nos explica que cada vez más profesores de biología se interesan por incorporar el estudio de la ciencia a través del dibujo en escuelas, institutos y universidades. ¡Es una gran noticia! Aprender a observar y desarrollar una mirada selectiva no solo aumenta el conocimiento, sino que cambia la actitud del individuo hacia su entorno.

Marta espera publicar el segundo volumen de la Flora Acuática Española antes de jubilarse, ahora que ya va cumpliendo años. Seguro que la niña de 12 primaveras y la universitaria ilusionada que fue estarían muy orgullosas de ella.

*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).



Roc Olivé: el dibujante de dinosaurios



Tal día de verano como el 13 de junio de 1981, nacía en Barcelona un niño que no tardaría en descubrir su verdadera y singular vocación: dibujar dinosaurios.
Roc Olivé, con la curiosidad que suele caracterizar a un pequeño de seis años, descubrió un libro de Alan Charing titulado “La verdadera historia de los dinosaurios”. A cada página que pasaba, Roc contemplaba una nueva e increíble ilustración de algún dinosaurio u otro animal prehistórico. Era tal su fascinación, que no tardó en aprenderse los nombres de todas esas criaturas de memoria. Podría decirte qué especie era solo con verla.
Decidido a ser paleontólogo, Roc pasó años dibujando dinosaurios sin parar. Por supuesto, pensaba estudiar la carrera de Biología para conseguirlo, pero al final su opción fue otra. Roc acabó entrando en la escuela Llotja, donde se especializó en ilustración científica. Desde entonces, fue un no parar. A los 20 años, nuestro protagonista entró a trabajar en el Aquarium de Barcelona como ilustrador; a los 25 cursó la carrera de Bellas Artes a la vez que trabajaba para distintas editoriales de ilustración científica y médica; a los 26…; a los 27…; a los 28… A los 29 aún le faltaba algo:
- Todavía no he podido publicar nada sobre vida prehistórica. ‒ Se lamentaba el joven.
Y fue a los 30 cuando Roc decidió que ya era hora de que eso cambiara. Se lanzó y se volcó de lleno en un proyecto propio con toda la motivación que cabía en él. Así, dibujo tras dibujo y horas de grafito y tableta gráfica, Roc creó un libro ilustrado: “Dinosaurios: 150 animales prehistóricos, de pequeños a grandes”. También hay que decir que no todo fue tan fácil. El pobre se hartó de llamar a puertas de editoriales, muchas con un “no” en la boca, muchas otras sin respuesta. Hasta que dio con la buena: Cossetania confió en el proyecto y publicó el libro. Un libro que hasta los propios paleontólogos disfrutan como niños.


Llegado el 2 de noviembre 2016, Roc estrenaba su exposición en el ciclo de actividades “Yo Ilustro la Ciencia”. Para él, es una iniciativa genial para darse a conocer entre personas igual de interesadas por la ciencia pero con recorridos distintos, como los científicos y los artistas:
- Gracias a la ilustración científica, ambos especialistas pueden encontrarse y aprender mutuamente unos de otros, ya que se necesitan como el búfalo y la garcilla bueyera. Buena metáfora científica, ¿no?
La exposición de Roc, que ha tenido lugar en la Biblioteca de Sagrada Familia de Barcelona, ha tenido muy buena acogida. No obstante, en el futuro necesitaríamos proporcionarle más espacio y un acceso más fácil, ya que algunos interesados se perdieron por la biblioteca.

Para terminar esta historia, os dejamos aquí la opinión de Roc sobre el impacto que la ilustración científica puede ejercer sobre la sociedad. Su reflexión, cargada de franqueza, no tiene desperdicio: 
- No sé si mi exposición tendrá algún impacto. Es muy difícil saber qué tiene impacto para la sociedad y qué no, y menos teniendo en cuenta cómo está hoy en día. La ciencia lo tiene difícil. No olvidemos que la gente prefiere Sálvame a los documentales de TV2. Por tanto, la ilustración científica lo tiene mal para calar en nuestra sociedad. Es importante, pienso yo, atraer a los niños, que son los que realmente pueden transformar la sociedad futura y crear buenos libros de ciencia infantiles, ya sean de plantas, animales o dinosaurios. Así, al igual que me pasó a mi, podemos abrirles un mundo que desconocen y que les puede fascinar incluso más que los Pokémon. Lo que sí debemos hacer es luchar, desde hoy mismo, para que la sociedad valore el dibujo científico y éste se abra paso en el mundo de la ilustración, como lo lleva haciendo en los países anglosajones desde el siglo XVIII.

*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).


La ilustración científica une a artistas de diferentes disciplinas


Siempre comentamos que la ilustración científica es una gran herramienta para acercar la ciencia a la sociedad a través del arte. Pero hoy queremos destacar otros de sus méritos: la ilustración científica crea vínculos entre artistas de diferentes disciplinas y ellos mismos conocen la naturaleza al dibujarla. 

En el marco del ciclo “Yo Ilustro la Ciencia”, Myriam Bernal, Esther Charles Jordán, Ángel Febrero, José Luis Fernández Infantes, Juan Carlos Gálvez, Alberto Góngora, Ana Grasset, Esperanza Jiménez, Diushi Keri, Nuria Ruiz-Vernacci, Nacho Sevilla y Jaime de la Torre reunieron aquellas obras que ponían de relieve un interés común para organizar una exposición colectiva de ilustración científica.

Los ilustradores y su exposición


Esperanza Jiménez es, quizá, la ilustradora del grupo con una de las trayectorias más comunes en el mundo de la ilustración científica. Es bióloga e investigadora, pero siempre le ha encantado dibujar plantas y animales, y también se dedica a ello. Illustraciencia fue su vía de entrada al campo de la ilustración científica, y ha realizado dos cursos sobre esta temática. Actualmente la combina con otros géneros como el retrato y el dibujo urbano. Sus técnicas predilectas son la acuarela, los lápices de colores y el scratchboard o esgrafiado.

Ilustración: Esperanza Jiménez








Myriam Bernal también lleva dibujando desde la infancia, y siempre le ha fascinado todo lo relacionado con la ciencia y la naturaleza. Descubrió el campo de la ilustración científica trabajando como enfermera en el quirófano. ¿Sabéis cómo aprendió a identificar bisturís, sondas y agujas? “Me preparaba cuadernos ilustrados sobre instrumentación quirúrgica y funciones de enfermería en el ámbito quirúrgico. Utilizo lápices de colores, tinta, algo de acuarela y software informático como Photoshop e Illustrator”.

Ilustración: Myriam Bernal

Nuria Vernacci se nos acerca por el camino contrario. Creció oliendo a aguarrás y pinturas al óleo, pues su familia se dedica, desde hace tres generaciones, al arte. Nuria es pintora especializada en el retrato contemporáneo infantil y ha ganado innumerables premios. En sus cuadros, aúna a niños y animales y los combina con formas abstractas a base de collage para lograr composiciones sugerentes y llenas de incógnitas. “El óleo y el acrílico sobre lienzo o tabla, el carboncillo, el lápiz y su combinación con collage u objetos naturales son mis técnicas de trabajo”. En 2014 dejó de dar clases de pintura para dedicarse por completo a su actual profesión, pero no se salvó del encanto de la ciencia y la naturaleza. Aficionada a la observación de aves, decidió incluirlas en sus composiciones y llegó a crear una serie de grabados de ocho pájaros. En sus obras incluye a otros animales, y hasta el 14 de enero de 2017 puede visitarse su exposición, Digital Analogical, en la Galería Kreisler.

Ilustración: Nuria Vernacci

Con Alberto Góngora damos un giro de 180º. Este joven se especializa en el género de terror y fantasía. Cursó sus estudios de ilustración tradicional y digital en la escuela Arteneo de Madrid. Actualmente, complementa su actividad como portadista e ilustrador de libros, revistas y diversas antologías de relatos con la ilustración científica. “La ilustración científica es complementaria, no la considero mi especialidad, pero me encanta tanto…”

Ilustración: Alberto Góngora

Como veis, se trata de un equipo muy variado en cuanto a trayectoria y especialidad. ¡Nos encanta que, siendo tan diferentes, todos hayan reservado un hueco para la ilustración científica en su obra! 

Alberto, Esperanza, Myriam y Nuria Vernacci, a los que os hemos presentado, contactaron con Illustraciencia para explicarnos cómo había ido su exposición, inaugurada en el Gabinete de Historia Natural de Madrid el 21 de noviembre. Los cuatro coinciden en que ha tenido muy buena acogida y ha suscitado el interés de sus asistentes. Además, Myriam destaca el éxito de los talleres Dibujo de Aves y Arte y El Jardín Neuronal: Arte y Neurociencia que impartieron. Tanto ella como Esperanza resaltan la ayuda de Miquel Baidal, coordinador de Illustraciencia, con respecto a la difusión del evento a través de las redes sociales y la elaboración de los carteles. Por otra parte, “en Madrid todo queda un poco difuminado por la grandísima oferta que hay”, comenta Nuria. “Yo lo difundí también entre mis amigos pajareros”.

Taller El Jardín Neuronal: Arte y Neurociencia





Para Esperanza, era su primera exposición sobre ilustración científica. “Yo creo que puede dar a conocer mi trabajo”. “Al igual que las galerías de arte o ferias, esta exposición ha sido otro foro donde mostrar mi trabajo”, añade Nuria. Alberto, que lleva dos años participando en el concurso internacional de Illustraciencia, comenta lo siguiente: “está claro que cuanto más gente te vea y más ruido hagas con tus trabajos, mejor”. Myriam, además, nos aporta otro punto de vista: “pienso que Yo Ilustro la Ciencia me abrirá puertas a la hora de interesarme en otras ramas de la ilustración científica, como la ilustración botánica o el paleoarte”.

Ilustración científica para la sociedad


Ya hemos visto qué puede aportarles su exposición de forma individual, pero, ¿y a la sociedad? ¿La gente podría interesarse más por la ilustración científica? Alberto comenta que “la ilustración científica es una disciplina muy dura, hay mucho nivel, y a las personas cada vez es más difícil impresionarlas. No sé si será falta de sensibilidad, atención... Pero en general pienso que la gente debería interesarse más por todo”. Myriam opina que “existe una gran falta de interés por el arte y la ciencia en general. Me es difícil valorar el impacto que haya podido tener nuestra exposición o Yo Ilustro la Ciencia. Por las reacciones de los asistentes, las impresiones son positivas”. Nuria Ruiz es muy optimista en este aspecto: “claro que la gente puede interesarse más en la ilustración científica. Poco a poco va calando y es una manera de educar en la conservación del medio ambiente”. Myriam, de hecho, nos cuenta que “Iniciativas como Yo Ilustro la Ciencia son imprescindibles para dar a conocer este tipo de ilustración y captar el interés del público en general. De hecho, a la exposición se acercaron dos estudiantes de ilustración que mostraron mucho interés en dedicarse en un futuro a la Ilustración Científica”.

Obras expuestas en el Gabinete de Historia Natural de Madrid
Está claro que aún queda trabajo por hacer, pero hay que reconocer que la ilustración científica ha contribuido durante mucho tiempo a acercar la ciencia a la sociedad. “Mucha gente fuera del círculo desconoce qué es la ilustración científica y para qué sirve, cuando llevamos toda la vida viéndola en libros de mecánica, medicina, astrología, zoología o mapas”, explica Alberto. “Siempre será necesaria para la sociedad. Nos ayuda a entender y apreciar que, junto a todos los demás seres vivos, formamos parte de esta unidad que es el Planeta Tierra”, concluye Myriam.

Desde Illustraciencia, seguiremos dando difusión a las obras de ilustradores científicos como Myriam, Alberto, Esperanza y Nuria Vernacci para expandir el arte como forma de divulgar la ciencia. Como dice Alberto, “la ilustración científica lleva toda la vida beneficiando a la sociedad, y lo seguirá haciendo.”

*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).

La 4ª edición de Illustraciencia ya ha llegado al MUNCYT


Está claro que la ilustración científica encaja cada vez más dentro del ‒ antaño y a veces hoy ‒ reticente campo de la ciencia, y no es para menos. El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT) de A Coruña acoge a las 40 ilustraciones científicas seleccionadas en la última edición del certamen Illustraciencia.


Ya el año pasado, 7968 personas visitaron el museo para disfrutar de las ilustraciones de la tercera edición del certamen. Las obras de la cuarta podrán visitarse desde el 3 de diciembre de 2015 hasta el 26 de febrero de 2016. Le debemos esta oportunidad a la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC), organizadora de este proyecto desde sus inicios, y a la FECYT, que lo ha financiado a través de su Convocatoria de Ayudas para el Fomento de la Cultura Científica y de la Innovación. 

El número de propuestas presentadas en la 4ª edición se eleva hasta 524, lo que supone un incremento de 100 participantes respecto a la edición anterior. No sólo los ilustradores se están animando a divulgar ciencia con sus obras, sino que museos y otras instituciones culturales están apostando por ello. La colaboración entre Illustraciencia y un museo tan importante como el MUNCYT es símbolo inequívoco de un interés creciente por la ilustración científica. Los ciudadanos quieren saber de ciencia, los ilustradores han encontrado una forma de hacerla más atractiva e inteligible, y las instituciones, de divulgarla.

Jaime de la Torre, ganador de la 4ª edición del concurso de Illustraciencia, declara que una buena ilustración debe establecer un contacto íntimo con el espectador y, además de acompañar y embellecer a un texto o publicación, debe contar una historia. Jaime es diseñador gráfico e ilustrador autodidacta especializado en la técnica del dibujo a bolígrafo en negativo. Recientemente, fue entrevistado en el blog de Illustraciencia - International Award on Scientific Illustration.

El MUNCYT, además de dar a conocer las obras de los participantes de forma gratuita, organizó ya en octubre dos talleres para hacer a los ciudadanos partícipes de este mundo: “¿Qué hay en una gota de agua del mar?”, un taller de dibujo mural destinado a los más pequeños, e “Ilustrando el mar”, que acercaba la técnica de Scratchboard al público general. Con las ilustraciones de este último, se ha elaborado un calendario que puede descargarse en el siguiente enlace.  Ambas actividades corrieron al cargo de dos expertos en el campo: Miquel Baidal, coordinador de Illustraciencia, y Clara Cerviño, bióloga e ilustradora.



Jordi Ambrosio: diferencia entre pasión e interés



Lo que sentía era curiosidad por las pequeñas cosas…
- ¡Toma! ¡Un escarabajo!
Jordi, un niño inquieto de seis años, acababa de encontrar un nuevo espécimen para su colección. Observaba con mucha atención las formas redondeadas, el número de patas, las alas, el tono verdoso y la textura metalizada del coleóptero. Seguía el mismo protocolo siempre que encontraba algún insecto. Eso le ayudaba a entender qué hacía que un animal fuese lo que es.
            A su corta edad, Jordi Ambrosio ya había dibujado a todos los patos y conejos que residían en su gallinero. No contento con esto y su colección de insectos, el pequeño pronto comenzó a indagar sobre otras especies en libros ilustrados de animales. En ellos se reunían dibujos de especies que ni siquiera conocía. Destacaba entre esos álbumes un Atlas ilustrado de animales domésticos. Jordi no era consciente, pero en aquél entonces empezaba a descubrir el campo de la ilustración científica.


            Como a muchos adolescentes de su entorno, le llegó la hora de escoger qué carrera universitaria estudiar. Dado el comienzo de esta historia, queridos lectores, pensaréis que se decantó por algo como Bellas Artes o Diseño Gráfico, pero os equivocáis. En el 2009 salió de la Universidad Politécnica de Barcelona trabajando en informática. Y no, no hizo un Postgrado de Ilustración ni nada parecido.
            ¡Fue autodidacta! Jordi volvió irremediablemente a dibujar por su cuenta. Decidió que era hora de invertir tiempo en su verdadera vocación, y por eso recuperó sus lápices. Aprendió a manejar el carboncillo, el pastel, la pintura, el arte digital y el 3D.
            Bajo el pseudónimo de “AmBrO”, Jordi fue realizando exposiciones y encargos privados, como diseños para libros, tatuajes e incluso videojuegos – con lo que hay que programar en éstos últimos, se puede decir que la carrera le vino muy bien –. Como vemos, no rechaza otras técnicas y medios, pero sus creaciones están especializadas en el campo artístico, el realismo y la naturaleza.

        
    Con el interés por la ilustración científica como pasaporte, Jordi acabó topándose con el ciclo de actividades “Yo Ilustro la Ciencia”. Este proyecto le pareció un auténtico acierto, y muy necesario para unir a diferentes personas con su misma pasión:
            - Creo que hay mucha gente buscando inspiración y una plataforma donde se les dé voz y puedan conocer el dibujo y la ciencia. Un lugar para satisfacer ese interés. De hecho, me sorprende que no se conozcan más iniciativas relacionadas con este campo. Creo que no hay razón para pensar que “Yo Ilustro la Ciencia” no te abra puertas.
Llegado el 14 de noviembre de 2016, Jordi inauguraba su exposición naturalista en la libreria “Horitzons” de Barcelona. Su exposición ha tenido muy buena acogida:
- Es muy gratificante recibir comentarios y “feedback” de personas que no conoces pero reconocen que al ver tus dibujos o asistir a alguna charla les has aportado un “algo”. Por poco que sea, ese nexo común te une a ellas. En cuanto a Illustraciencia, solo puedo agradecer el gran esfuerzo de difusión y fomento de la participación cultural que realiza.
            Según el artista, psicológicamente entendemos, decidimos y actuamos basándonos en nuestras emociones. El dibujo impacta, nos emociona y nos ayuda a comprender lo representado de forma más eficaz que una descripción o un informe. Somos pensadores visuales. Por algo se dice que una imagen vale más que mil palabras.


            - No me gustaría vivir en una sociedad que desprecia algunos de sus pilares.
            Jordi defiende que, normalmente, las sociedades que más aportan a la humanidad son valoradas por lo bien que tratan a su ciencia y su arte.
- Desafortunadamente, la nuestra aún tiene un largo camino por recorrer. Pero lo bonito es que en esta encrucijada vamos a ser nosotros los que, individualmente, tengamos la oportunidad de decidir. Si no queremos que el tiempo nos recuerde como las generaciones que se olvidaron de esos pilares, debemos apoyarlos, respetarlos y valorarlos.
Según Jordi, el gran objetivo es acercar la ilustración científica a todo el mundo, tanto a los más pequeños – imprescindible – como a los adultos que olvidan la curiosidad por las pequeñas cosas, como aquél Atlas ilustrado de animales domésticos que aún pulula por la casa de uno:

- No tendremos mejor oportunidad de afrontar este desafío. Puede que sea lo que el futuro requiera de nosotros.


*El ciclo de Actividades "Yo Ilustro la Ciencia" ha sido organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica (ACCC) y patrocinado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO).